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Hay momentos en los que la vida cambia de golpe y las palabras dejan de ser suficientes. Para Julietta Luna, “Soulmate” nace precisamente de uno de esos momentos: la ruptura de varias estructuras de su vida que sucedieron al mismo tiempo, dejando una sensación persistente de ahogo, soledad e incertidumbre.

“El detonante fue el proceso de la ruptura de varias estructuras de mi vida que sucedieron al mismo tiempo. La sensación persistente de que no podía respirar y cómo se sentía todo tan solitario, aterrador, irreal e insostenible”, explica la artista.

La canción, ya disponible, se convierte así en una mirada íntima a una experiencia que, por su complejidad, no tenía antecedentes en su vida. A través de una letra que contrasta el dolor propio con la fachada de “héroe” de la otra persona, “Soulmate” expone esa dualidad entre lo que se vive puertas adentro y lo que el mundo alcanza a ver.

Una canción que nació entre lágrimas

Escribir y cantar “Soulmate” fue un proceso especialmente difícil. Julietta reconoce que nunca antes una canción le había exigido tanto emocionalmente.

“Muy difícil. Nunca jamás una canción había sido tan difícil de escribir, de crearla ni de cantarla”, comparte.

Su proceso creativo no ocurre únicamente desde la escritura: necesita cantar, pensar, ajustar y volver a sentir la canción. En este caso, una guitarra en mano y su homestudio fueron suficientes para que la composición comenzará a tomar forma.

“Inicialmente salió más como un cuestionamiento y muchas lágrimas, porque los sentimientos estaban muy agudos y punzantes”, recuerda.

A esa intensidad se sumó una preocupación constante por proteger a los demás y ser responsable con lo que expresa. Sin embargo, “Soulmate” terminó encontrando su propia verdad: la de una artista que entiende que el arte también puede ser una manera de atravesar aquello que resulta difícil decir en voz alta.

“Destrozar nuestros años en tres semanas”

Una de las líneas más contundentes de la canción, “Destrozar nuestros años en tres semanas”, resume la sensación de ver desmoronarse una historia de tanto tiempo en un parpadeo.

Para Julietta Luna, no existe una fórmula para gestionar una experiencia así. “No hay una manera específica de gestionarlo, no hay fórmula. Yo solo he tratado de sobrevivir”, afirma.

Esta vez, a diferencia de otros momentos críticos de su vida, decidió no quedarse callada y buscó ayuda desde distintos frentes. La ruptura fue inesperada y difícil de procesar, especialmente porque, según cuenta, había señales que no siempre pudo interpretar o que le fueron negadas.

La canción no busca ofrecer respuestas sencillas, sino ponerle palabras a una experiencia que muchas personas conocen: la de descubrir que algo que parecía estable puede cambiar antes de que uno tenga tiempo de prepararse.

La música como refugio

En “Soulmate”, la vulnerabilidad no aparece como una debilidad, sino como una forma de resistencia.

“La música es mi forma de sobrevivir emocionalmente y expresar aquello que no logro decir hablando”, explica la artista.

Su intención es que quienes atraviesan procesos emocionales profundos puedan sentirse acompañados. No desde la romantización del dolor, sino desde el reconocimiento de una experiencia humana que puede ser solitaria, triste y difícil de explicar.

“Mi misión es hacer sentir acompañado a quien cree estar solo”, afirma.

Esa búsqueda de conexión también atraviesa su identidad artística. Su música nace de experiencias reales de abandono, búsqueda de identidad y necesidad de expresión emocional. No busca entretenimiento superficial: busca una conexión humana real.

Una nueva identidad sonora

Musicalmente, “Soulmate” se mueve entre el rock alternativo emocional y el synth rock, con una producción que combina intensidad, atmósferas y momentos de intimidad.

Junto a su productor, Jota Bustamante, de Monky Estudio, en Chiclayo, Perú, Julietta Luna ha trabajado en la construcción de una identidad sonora y artística para su nuevo álbum, Dualidad.