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Juzgar a una agrupación por la propuesta visual, el país de origen o su música, puede llegar a ser asesino al imponer subjetividades que enceguece hasta al más melómano, pues de un tiempo hasta hoy, el abanico de asistencia en una nueva visita de los germanos, corrió en una transversalidad de público que jugó un papel importante en los presentes que cortaron su ticket y gozaron de 23 canciones en dos horas y veinticinco minutos de metal sofisticado.

Con trece discos a su haber, siendo “Revolution” (’12) la excusa de esta gira, el impecable y preocupado sexteto entregó detalles tan acuciosos en una maratón de canciones. Por lo demás, sorprendió la cantidad de público en la acalorada Blondie y su sonido que fue de menos a más.

Pese a que la banda apenas veinte minutos antes de la hora pactada, su responsabilidad y puntualidad europea no mermó el cronograma impuesto en los afiches. Tras ‘Schakal’, Tilo Wolff (voz, teclados, guitarra) no perdió tiempo y exigió cambio de micrófono en una inteligente movida que benefició la ganancia de sus cuerdas vocales de susurros constantes.

Son muchos años, muchos países que recorremos y ustedes siempre están acá”, esas fueron parte de las primeras palabras que encendieron ánimos y elevaron puños a la introvertida ‘Alleine zu zweit’, el clásico instantáneo de los teutónicos. Cantos intensos que siguen en ‘Alles lüge’ con Tilo acercándose a las vallas recitando cara a cara ante sus seguidores que madrugaron por estar en primera fila.

LACRIMOSA

LACRIMOSA

En cambio de roles, Anne Nurmi (coros, teclados) pasa al atril y su frontman toma podio en las teclas con la maravillosa ‘Not every pain’, uno de los mejores de la cita, llena de matices y pasajes inciertos que cuadran en una hermosa imagen visual y auditiva.

‘Onhe dich’ logra generar en el público femenino bailes hipnóticos protagonizados por un notable juego de luces. En esta bella balada, claro está que la agrupación no se quedó atrás en la catarsis colectiva. Catálogo que continúa con ‘Wei du hilfe’ en clave gótico, junto a la nocturna ‘Apart’. Cargado a las guitarras, ‘If the world’, ‘Ich verlasse heut’, más la fiestera ‘Feuerzug’, generan la postal de Lacrimosa ’13.

A continuación llega al escenario un extenso lienzo correspondiente al característico arlequín decaído al son de ‘Der morgen danach’, Wolff lo agita por su cabeza recibiendo los primeros “Ole, ole…” de la jornada y todos los cumplidos de por medio: “Chile, son tan dulces”. Sigue entre aplausos ‘Irgendein arsh’ y cerrando el triunvirato roquero, ‘Liebesspiel/Fassade’.

Cerrando esta primera parte, los soleos a tres guitarras en ‘Rote sinfonie’ y la cúspide del set, ‘Revolution’, retira al elenco bajo la exigencia de volver. Encore que dio frutos tras ‘Dur nacht und’ y “la última canción de la noche desde el año ’96” (‘Stolzes Herz’) fue solo reverencias.

Varios con plan de retiro, no vieron venir una nueva vuelta de los góticos a las tablas. Último encore (ahora sí) que se sintió fuerte en los rasgueos de ‘Feuver’, ‘Lichtgestalt’ y la exigida desde el minuto uno, ‘Copycat’.

Para el fanático desde tiempos mozos del original dueto, la inversión saldó cualquiera de sus previos shows en nuestro país, mientras que para el escucha pasajero sorprendió hasta el gusto la paleta en tonos grises de Lacrimosa.

Por Juan Guillermo Carrasco (Archivo)
Foto: Magdiel Molina (Otra Voz)