Tan poca vida, la magnitud de las fisuras…
Como la comida, los libros no saben igual para todos; Esta columna es solo una opinión.
Durante la tarde del miércoles hubo una caída global de Facebook, Instagram y Whatsapp, y –obvio- el mundo colapsó. Esto, porque estamos demasiado necesitados acostumbrados a la conexión inmediata con el otro, enterarnos de sus vidas a través de redes sociales y presumir todo el tiempo de las nuestras, porque asumámoslo, solo publicamos lo que queremos (De)mostrar.
Saco esto a colación porque en eso nos hemos convertido… Un grupo de gente que vive para impresionar a los demás, nos quejamos de todo internamente, y luego compartimos carretes, salidas y pensamientos para acumular likes que cada vez nos vacían más.
¿Qué tiene que ver esto con “Tan poca vida”? Nada y todo a la vez. Elegí este libro de Hanya Yanagihara, porque básicamente es el golpe al ego que necesitamos en este momento. Un libro cruel, que duele y te recuerda que la vida no es tan linda como la vemos publicada, ni tan de mierda como la creemos vivir.
La historia se centra en 4 amigos, dándonos una descripción algo lenta al principio de cada uno, sus profesiones, color de piel, sexualidades, etc. Sin embargo, de a poco el foco directo va hacia Jude, el protagonista del libro y la persona con peor suerte del mundo.
Su vida, su tan poca vida, está llena de fisuras. Sufre lo que nadie debería sufrir, pasa por momentos de total abandono y abusos desde niño y crece lleno de secretos, ocultándole a sus cercanos la magnitud de su dolor.
Con el tiempo se vuelve un exitoso abogado, rodeado de gente buena que aunque la autora presenta como secundarios, son vitales para sostener la historia. Sin embargo, el daño es tanto, que la felicidad que logra vivir a ratos, no logra sacarlo jamás de la oscuridad.
Los capítulos se intercalan por un narrador omnipresente, y uno en primera persona, que en pequeños trozos nos hace empatizar con un padre desesperado por ver a su hijo ser feliz, y entonces terminamos deseando lo mismo que él.
Leer “Tan poca vida” te muestra la capacidad de reinventarse, de salir de donde estás mal. Te hace sentir egoísta por quejarte de la micro llena en la mañana, y afortunado por no saber realmente lo que es sufrir.
Es un libro que te cambia el chip. Te baja un cambio, lo sufres, lloras y disfrutas. Una historia con la que finalmente comprendes que por no poder publicar tu vida en redes sociales por un día, el mundo no se acaba… Todo lo contrario, es allí cuando tienes que empezar a vivir.
Por Maca Valenzuela
Lee un extracto del libro aquí o acá.