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CONVERSATORIO THE CLASH

CONVERSATORIO THE CLASH

Entre desapariciones y torturas, los barrios reciclaron los pocos instrumentos que tuvieron a mano y los transformaron en consignas sociales ante un país traicionado por sus fuerzas militares. Víctimas fatales, persecución y música lacrimógena para los sectores ultra conservadores, fue la batalla campal que tuvo a un solo sobreviviente: El punk.

A mediados de los ’80, el punk londinense no existía. La onda disco y el new wave fueron los únicos géneros de nicho que se lograban sintonizar en las calles de la popular comuna de Estación Central y San Miguel, como en ciertos sectores pre cordilleranos de la gran capital.

Entre el auge y caída de la Dictadura, nace un polémico cuarteto que dio vida a un movimiento sin precedentes hasta ese entonces: Pinochet Boys. Formados en 1984, los originarios del sur de Chile (exactamente de La Unión, Valdivia) bautizaron su nombre por la referencia a Beastie Boys más que por el apellido del dictador Augusto Pinochet Ugarte (algo similar a lo ocurrido con la agrupación de rock latino UPA).

THE BARREN GODS

THE BARREN GODS

Mohicanos en la ciudad

Luego de ofrecer algunas cuñas para el magazine de contracultura La Bicicleta, Daniel Puente (bajo), Sebastián “Tan” Levine (batería), Miguel e Iván Conejeros (guitarra y voz, respectivamente) armaron la columna vertebral del punk chileno junto a los Dadá, Índice de Desempleo, entre otros. Pinochet Boys apareció oficialmente como punta de lanza del género tras la publicación de su nota en la revista del 22 de abril de 1986. Así se conformó el primer archivo histórico del estilo en pleno régimen.

Se convirtieron explosivamente en mito urbano. Varios dicen haber estado en sus presentaciones –de un total de cuatro, siempre vistiendo gorra oficial de Carabineros-, entre ellos, algunos miembros de los fundamentales Fiskales Ad-Hok, personal ligado a Los Prisioneros y varios más. Sin embargo, su último show no fue lo que los hizo pasar a la historia como banda de culto, sino el legado que dejaron después…

CLASHER@S

CLASHER@S

The Clash: Mi vida

Roly Urzua, bajista de los mencionados Fiskales, confesó en el documental que plasma la historia de su banda (“Malditos”, 2004) que apenas se instaló en Barrio Yungay empezó “a conocer harto la música (…) Por el lado de mi familia, la música no figuraba por ningún lado. Entonces uno de los amigos tenía una tornamesa bacán, un gran equipo, y ahí nos encerrábamos mientras los papás trabajaban. Hacíamos la cimarra para escuchar música. Después de eso vino una parte que no me recuerdo la verdad de las cosas sobre cómo entró Clash en mi vida, porque fue la banda que me marcó así… ¡terrible!: me corté el pelo, me puse aritos… como que este grupo calzaba perfectamente entre la idea política y la fantasía de la banda de rock. ¡Lo encontré la raja!”. Todo lo anterior con apenas 14 años de edad, mientras vivía el fuego cruzado de una sociedad herida.

Toque de queda: Impulsor punk

A finales del ’84, Augusto Pinochet asigna al encubridor de crímenes sobre DDHH, Francisco Javier Cuadra (posterior embajador de Chile en el Vaticano), como Secretario General de Gobierno. Con el poder en sus manos, decretó estado de sitio a cualquier opositor al Régimen Militar con cargos que iban desde arresto domiciliario, restricción, prohibición, suspensión y expulsión del país.

ÁLVARO PARDO (EQUIPO RED EXODIA)

ÁLVARO PARDO – EQUIPO RED EXODIA

Con todo en contra, un 8 de julio del ’86 aparece en el sensacionalista y popular diario de circulación nacional, La Cuarta, el titular que marcó de manera despectiva el naciente estilo musical: “Escandaloso malón de punks criollos: pintaron de verde y rojo hasta el perro”.

El encabezado hizo referencia a la posterior celebración del último show en Casa Constitución de Pinochet Boys. Casi la mitad de la escena (que no eran más de 40 personas) pasaron la noche tras las rejas: 18 detenidos. Según testigos, todo se debió al ruido de un improvisado match de futbol en plena fiebre mundialera de México ’86 al ritmo de The Clash.

Un mes después de los mediáticos acontecimientos en calle Herrera, otro de sus colegas, el quinteto Parkinson, celebró el cumpleaños de su violinista en casa de Tan Levine. Allí, un pronunciado afiche de Sid Vicius otorgó la inspiración para que Fiskales Ad-Hok naciera y diera vida al perseguido cancionero popular chileno.

JACKSON MISISIPI DISEÑO

JACKSON MISISIPI DISEÑO

Al respecto, Álvaro España (voz) comenta en el mismo registro que con “la subversión fue cuando descubrimos el punk rock: Sex Pistols, Ramones (…) Te vas dando cuenta que en los discos están puteando a una sociedad que es imperfecta y están diciendo “¡no me gusta esta huevada y me recago en esta huevada!”. Te hace ir incubando algo que después tuve la gran suerte de poder enfocarla cuando se nos ocurrió hacer una banda y ponernos a tocar (…) Fue la llave de escape para todas nuestras frustraciones de hijos de una época en Dictadura”.

Finalmente la onda expansiva llegó a oídos de la fuerza policial y Pinochet Boys arrancó hacia la Argentina. De este modo compartieron con los primeros Fabulosos Cadillacs, Vicente Ruiz y más. Desgraciadamente, el mito de la primera banda punk chilena fue sepultado en Brasil con una última gira que solo recuerda pésimas presentaciones.

Mientras que de regreso a nuestro país y con un triunfo clarísimo del No (tras un Plebiscito que derrota a Pinochet), el testamento punk pasa finalmente a las manos correctas: el grupo poético Las Yeguas del Apocalipsis, el movimiento gráfico Contingencia Sicodélica y la vigencia eterna de Fiskales Ad-Hok gracias a The Clash.

THE CLASH CITY ROCKERS

THE CLASH CITY ROCKERS

Jorge Gonzáles: Los Prisioneros no existirían sin The Clash

Si bien se mencionó la presencia latente de Los Prisioneros en la nota, Jorge Gonzáles fue quien dio más puje al sonido Clash en las composiciones de la banda san miguelina. Por citar un par de casos, el triple álbum “Sandinistas” (1980) fue lo que impulsó del sonido directo, serio y contestatario del conjunto que se oye fielmente en, por ejemplo, ‘Brigada de negro’.

Tanto así que para Claudio Narea como para el mismísimo González, Joe Strummer y compañía fue la cuna de la identidad Prisioneros. Lo anterior quedó demostrado cuando la voz de la banda comentó al matutino peruano, El Comercio, que “Si tuviera que elegir un grupo favorito, sería The Clash” o, mayor aún, “Los Prisioneros no existirían sin Elvis, sin The Clash”.

Por Juan Guillermo Carrasco
Foto: Karla Riveros
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Artículo original para KEXP.