
RAMA
Una carrera que, a esta altura, ya no necesita de elogios ni definiciones. Lo de Rama ha sido un constante progreso a lo largo de sus 20 años como agrupación. Uno que ha alcanzado, hasta ahora, su punto más alto tras el debut de Manifiesto, su cuarto álbum de estudio y el disco más arriesgado en sonidos entre toda su discografía.
Con un Club Chocolate a su máxima capacidad, la agrupación presentó la totalidad de su nuevo trabajo, además de repasar temas históricos dentro de su repertorio y demostrando que no es casualidad el reconocimiento con el que hoy gozan dentro de la música nacional.
Un show de casi dos horas y que estuvo compuesto por dos bloques. El inicial, cargado a sus dos últimos discos, pasando por canciones como “La gruta”, “Directo al Sol”, ·”Casa” y “Cobardes”.

RAMA
No obstante, hay una parte de los seguidores de Rama, esos de sus primeros años, que inmediatamente se hacen notar cuando suenan las melodías más clásicas de Sebastián Cáceres, Daniel Campos, Cano Céspedes y Eugenio Marín. Eso ocurrió en el inicio de la segunda parte, cuando los acordes de “Despegar” retumbaron en los oídos de los presentes y el Club Chocolate se vino abajo. “Comunicar”, “La señal”, “Adiós” y “Rompeolas”, entre otras, dieron el cierre perfecto al ritual.
Desde los que llegaron gracias a los nuevos registros hasta los que llevan siguiendo a Rama desde la época del Disco Amarillo y las tocatas de la generación Nü Metal de nuestro país. Nadie estuvo ausente ni se lo quería perder, porque eso es lo que generaron antes y siguen haciéndolo junto a sus fans: ser familia, ser hijos. Ser fuego.
Por Juan Pablo Viluñir
Fotos: Mauricio Jadrievic V.