Previo al cierre del año académico, Paula Palma (Periodismo UDP), contactó a Juan Gmo. Carrasco (CEO Red Exodia Music Consulting, Director Premios Escuchar y Evaluador MINCAP 18-19) para responder sobre cómo se están llevando a cabo los movimientos frente a las culturas tras este pandémico 2020.

Paula Palma: ¿Cómo ha ido surgiendo la economía naranja en Chile?
Juan Gmo. Carrasco: Desde la vereda de la música, a la cual pertenezco hace una década, las cifras han sido explosivas en el último lustro. Gracias a aquello, el Estado oficializó el cuarto arte como parte de sus economías. Era tanto lo que había crecido, que las proyecciones del Gobierno era de facturaciones sobre el millón de dólares anuales para las MiPymes a 5 años. Pocos los lograron, hoy el panorama es otro

¿Crees que en Chile la economía creativa está bien posicionada? ¿Por qué?
Desde la Industria Musical, somos los que más lanzamos producciones año a año comparado con países desarrollados. En materia independiente explota, y así videojuegos, audiovisual, artesanía. En ese aspecto, estamos sobre calificados

¿Qué medidas cree que deberían implementarse para que sea mejor reconocida en nuestro país? ¿Por qué?
Antes de la crisis, los impulsos eran notables. Hoy por hoy, seremos los últimos en recuperarse. Vamos kamikaze bajo la lógica de la reinvención; sin intervención real del Estado y sin la apertura del sector Creativo y Cultural, el foco ahora es mostrar cuán cierto es el compromiso con las Cultural, el Arte y el Patrimonio. Con resultados a la vista, retomar con las lecciones dejadas por la pandemia y el despertar social. 

Destacando a países como Brasil y Colombia como los que encabezan la lista en el mercado creativo en Latinoamérica, ¿cree que las autoridades chilenas le han puesto un real énfasis a la construcción de una economía creativa sólida? ¿Por qué?
Sí, existen varios, tanto públicos como privados, que actúan en pro de esta recuperación, siempre bajo la lógica de la formación y del cómo se está moviendo el indicador económico al respecto. Pero hay realidades que son vista gorda; los 13 mil músicos profesionales que están sin nada, el cierre de la Economía Nocturna, el cese absoluto de un 81 % de las actividad del sector cultural. Si no hay énfasis en la recuperación, sería tomarse del triunfo ajeno apropiarse de la reconstrucción de esta economía.

Con respecto al Plan de Fomento a las Economías Creativas que surge en el gobierno de Bachelet, ¿Cree que realmente fue un aporte al desarrollo social, cultural y económico del país? Fundamente.
Soy uno de esos beneficiados, exactamente un año después del mandato presidencial, y más que atribuirlo a un gobierno en particular, llegó 25 años después de su creación en Australia cuando se unió la creatividad con la economía, la tecnología y la transferencia de valor desde las artes. Como sea, puso los pilares, ahora bien, la realidad que se vive es lejana a esos 4 años de bonanza: recorte presupuestario, ayudas con disfraz de concurso, ministros inoperantes, dolo cultural, etc.

Con respecto al tema de la música, ¿Cómo cree que ha ido surgiendo el mundo de la música nacional con el tema de la economía creativa?
Por ejemplo, en el ámbito del metal, estamos top 15 a nivel mundial, eso quiere decir que existen al menos 113 proyectos musicales por millón de habitantes solo en Chile. Para Premios Escuchar 2021 llegaron cerca de 700 postulaciones, PULSAR 1200 y así sucesivamente. Claramente ser los primeros transformadores estructurales de la cultura, dice mucho.

¿Supone que la música se estaría quedando obsoleta dentro de todas las áreas que abarca dicha economía? Haciendo referencia a que los videojuegos y la animación estarían siendo los que surgen en mayor medida estos últimos años.
Difícil que quede atrás; tenemos los tickets más caros (que esperemos cambie), el mayor consumo de Spotify, lanzamientos y cuánto más. Estamos en periodo de reinvención y la música ha tenido esa plasticidad en la ley de selección natural.

Las nuevas generaciones de artistas chilenos en el ámbito de la música han tenido un gran reconocimiento a nivel tanto nacional como internacional, ¿Cree que se ha logrado reestablecer dicho ámbito dentro de la economía naranja en nuestro país gracias a ello?
La Economía Naranja podría decir que es lo que lleva hacia la internacionalización a las bandas nacionales por la implícita necesidad de identidad sonora. Ahora bien mantener esa racha depende de los consulados y embajadas para cosechar un público cautivo en las misiones culturales en el exterior y residencias artísticas. Ese debiese ser el próximo paso para hacer la tarea completa a nivel cultural.

¿Cree que la música chilena es un buen referente para que logre surgir dentro del mundo de la economía creativa tanto como los videojuegos y animaciones?
Ahora la música urbana tiene esa batuta. Su público objetivo atrae al adulto que costea la suscripción al juego en boga, escuchar la banda sonora de la serie del momento o que siga al artista en sus cuentas de streaming. La cadena de valor se activa y la máquina vuelve a funcionar. Tienen una gran responsabilidad.

¿Cuáles serían las limitaciones que estaría teniendo la economía naranja chilena para consolidarse en el mundo cultural creativo?
El silencio y la notoria desprotección al sector creativo y cultural por parte del Estado. De anuncios no para la olla el mánager, los gestores, el artista. El saco sin fondo de recursos destinados a la milicia, las policías y las armas es repugnante y sumamente asqueroso, pues eso debe parar festivales estatales reales (como Rock al Parque, por ejemplo), profesores de música y artes, entre otros eslabones tan necesarios para la ciudadanía (Filosofía, Historia, Educación Física) y no armas para mutilar a la sociedad.

Por Paula Palma
Foto: Karla Riveros