“Una vez comenté con un joven punki, aprendiz de navajero, que las noches se habían vuelto muy peligrosas. Me contestó: Es cierto, cada vez hay más policías” –
Manuel Vincent

No se puede andar con facilismos a la hora de catalogar la línea musical de La Dolce Vita. Siempre me ha parecido una banda ecléctica empapada de sonidos personalistas a caballo de estilos que van desde pop al rock del otro lado del charco, con ordenadas sutilezas transgresoras. En plena carrera de un planeta hacia el abismo, la banda, nos desacomoda con una placa ardiente y deliberante titulada “Siglos de Engaño. Ardiente por la despreocupada intencionalidad de romperte la modorra acumulada, con ritmos tumultuosos y bien estructurados, arrastrados por una base rítmica tan sólida como maquinal. Es, en esencia para mí, un trabajo que se debe concebir como un alarido punk, rabioso y líricamente adornado. 

El ataque es inmediato a penas irrumpe el primer tema, ‘América Latina‘ en un manifiesto social de una realidad que nos embarga desde hace siglos. Y antes que te puedas acomodar en tú asiento, nos atropella La Dolce Vita con su single, ‘Guanacos en Llamasun canto a la sublevación popular del 2019. Aquí sí que le punk se abre paso por entre violentos acordes y barricadas humeantes. Punteos indignados y pacos huyendo. 

En una época de angustias y zozobras, La Dolce Vita nos advierte que no hay vacuna contra la mediocridad y servilismo. Solo la acción y descontento nos mantendrán parados ante los eventos que se nos aproximan. 

Como dice un párrafo de uno de sus temas: Veo guanacos en llamas, jirafas ardiendo y tú descontento Una placa fundamental para los tiempos de ahora.

Por Pogo (Los Peores de Chile)
Foto: Red Exodia (Álvaro Pardo)