CHUCAO

CHUCAO

Seguimos más hacia al sur, sin antes recordar nuestro paso por la Patagoniaa exactas seis horas desde Balmaceda a Puerto Río Tranquilo por camino de ripio. Conocemos sus fiestas costumbristas, actividades de artes integradas (como shows de titiriteros) o bandas provenientes de Puerto Guadal, cuyos acordes y rasgueos se potencian en el fluir de fuertes vientos australes.

Luego de maravillarnos con las Catedrales de Mármol, nos detenemos en la impactante imagen de Cumbre de Cipreses. Contemplamos el rebrote de la vegetación caducifolia producida por fuerzas naturales extremas, donde la caída de enormes bloques de hielo asfixiaron bosques completos. Caminos cortados hacia Lago Bayo o Glaciar Exploradores fueron las postales catastróficas de un 27 octubre de 2018. Ocho meses demoró su reconstrucción. Hoy ya transitables (solo en verano).

CUMBRE DE CIPRESES

    CUMBRE DE CIPRESES

También recorrimos su historia y sorprende enterarse que a comienzos del siglo pasado no existía infraestructura, y los pocos valientes que se atrevieron a recorrer la densa frondosidad, fue sobreviviendo. Al respecto, el Estado de aquellos años permitió la quema de 3.5 millones de hectáreas de bosque nativo para armar las primeras ganaderías de la región y así poblar lugares inhóspitos. Incendio que duró 10 años.

El choque cultural ante los vestigios del brutal evento entre ganaderos del sector y las nuevas generaciones, dividen a la población. Sin embargo, es parte de la historia regional, historia de uno de los lugares más difíciles de ser habitados en el país. Lección aprendida.

CUMBRE DE CIPRESES

CUMBRE DE CIPRESES

La experiencia se complementa con la expedición hacia el mirador Glaciar Exploradores por la ruta Cumbre de Cipreses. Sendero de cuatro horas ideado para tomar consciencia sobre su pasado, el ecosistema y el deshielo de témpanos ancestrales. Con paradas botánicas, predominantes coihues, hasta darse el gusto de probar coicopihue, lilikëlen (la “planta del amor” según el guía, del mapudungun “mirarse a los ojos”) y el manifiesto de aromas intensos, son los regalos que otorga este hermoso recorrido por el valle glaciar.

El trekking tardó ocho años en construirse. La guía fueron huellas de potros salvajes, habitantes de paso (Aonikenk, Chonos, errantes) y los animalitos de la región, con el fin de evitar a toda costa alterar el ecosistema milenario de la zona. Allí, 150 de los 200 días que llueven en el año, son torrenciales.

CUMBRE DE CIPRESES

CUMBRE DE CIPRESES

Otro dato, es lo cerca que estamos del hielo; apenas 80 cms de bosque ultra compacto (hojas, ramas, hongos, algas, fósiles) nos divide de tocar con nuestros propios pies el glaciar. Distintas aguas, distintas tierras, todo es novedad paso a paso.

Más que memorizar, es sentir, mirar, gustar… esas experiencias son el verdadero tour.

Me alejé de ti, sin saber por qué

HATEGRAMA

HATEGRAMA

Tras una semana en la XI Región, subimos hacia el norte, específicamente a Pto. Montt, el motivo de esta nota.

En 2018, tras una gira junto a los nominados al Pulsar 2019 como “Mejor Artista Metal“, Testigo, conocí a Hategrama, cuarteto de metal industrial conocidos de la ciudad. Luego de verlos en Stgo., enterarme de fechas por Valdivia o codearse con Sepultura, nos reunimos con ellos para conocer más a fondo su escena.

ISLA TENGLO

ISLA TENGLO

Nos juntamos con Eduardo e Iván Andrews para que nos cuenten un poco del circuito puertomontino. Luego de un par de discadas argentinas y un recibimiento para contar a los nietos, sueltan un dato que nos deja de una pieza: “Siendo uno de las bandas más antiguas de acá, hemos visto por lo menos unas 150 agrupaciones de metal solo en Puerto (Montt)”, afirman.

Dichos que no sé alejan en lo absoluto a lo expuesto por Katerina Molina, gestora de la región y parte de la producción tras Minga Rock. Al igual que los hermanos Andrews, nos reunimos con ella en un renovado spot de la ciudad: BarraBass.

IVAN ANDREWS

IVAN ANDREWS

Allí, la realizadora del Festival Siete Colinas, nos menciona la urgencia de la asociatividad entre las partes para generar un “mapeo del sector de la música: un tipo de censo para generar el sentido de pertenencia”, comenta. Si bien existe de manera subterránea ciertos colectivos de trabajadores de la música, cuyos logros abarcan jornadas de capacitación sobre seguridad laboral en conciertos, formación o producción musical, la gente continúa sin conocer a sus realizadores locales.

Además, la precariedad en la forma confunde a la población en iniciativas sin fondo, como la Corporación de Músicos Callejeros, la falta de catastro musical o la difusión de las mismas para los rincones del país y así concretar el carente intercambio de expositores musicales.

HATEGRAMA

HATEGRAMA

La riqueza del turismo y el flujo de barcos en la zona brillan por su ausencia ante el financiamiento privado hacia la cultura, y las líneas de apoyo se quedan en un 50% en la capital. Otro duro golpe. Por fortuna, la Universidad de Los Lagos, en su departamento de Pedagogía en Música, apoya las iniciativas dadas bajo este contexto, no obstante, la continuidad sepulta todo esfuerzo y el contador vuelve a cero.

Luego de todo este recorrido, la moraleja cae en levantar audiencia y catastrar su escena para la creación de proyectos regionales en toda la cadena de valor de la Industria Musical; diseñadores, roadies, ilustradores, gestores, productores, docentes, técnicos, fotógrafas y, obviamente, músicos y músicas del puerto, pues de considerar estos aspectos, la idea de una music citie a lo que Lago Ranco se transformó de manera espontánea, perfectamente podría suceder en una de las ciudades más bellas del país, pero esto último es harina de otro costal que repasaremos en nuestro recorrido por “Rincón del Paraíso”.

Por Juan Gmo. Carrasco
Fotos: Eveconver y Diego Urbina (Hategrama)