
KUERVOS DEL SUR
Cuando uno piensa en lugares icónicos de la cuidad, de inmediato se vienen diversos barrios, y como han ido viviendo, adaptándose y renovándose con el tiempo, Bar de René parece no dar su brazo a torcer en pleno Barrio Italia.
¿Qué hace que un lugar se vuelva un clásico? Será el hecho de mantener su estética, el patrimonio cultural, arquitectónico o simplemente seguir vendiendo la chela de litro fiel a su primer público, pero aceptando que vengan más humanos a conocer el sitio y dando a todos la chance de vivir la experiencia de estar en René.
Noche especial de sábado, última tocata de los Kuervos de Sur en Santiago y yo muy emocionado ya que es una doble primera vez, en este caso, viendo a la banda en vivo y visitando el local capitalino.

FELICIANO SALDIAS
Cambio de hora
Como si la vida supiera que es la última tocata, es el día en que la hora se atrasa. Ese momento que nos da unos minutos extra de manera imaginaria, como si pudiéramos jugar con el tiempo. Quizás la banda es eso, darnos un viaje temporal con la música. Ya estamos todos medios ansiosos, o desorientados, el tiempo-espacio al parecer está confabulando esta noche.
Primero se sube un telonero que en realidad es un amigo íntimo de la banda, y con eso nos da la primera muestra de la familiaridad que se produce en esta tocata. Acá hay amigos tomando, conversando, fumando, riendo, esperando… es un lindo y agradable ambiente, sobre todo para reunirse y simplemente escuchar.

KUERVOS DEL SUR
18 años en 12 días
Llevo como dos semanas escuchando a Kuervos. La verdad, no los había escuchado antes, y como buen amante de la música los empecé a escuchar un disco tras otro, luego los en vivo, las entrevistas, pero por sobre todo las letras de sus canciones.
Está de manera tan presente la naturaleza… y tal vez no es que esté presente, sino que es el material mismo de las canciones, como si tuvieran un conjuro en donde toda la creación les soplara las canciones, los ritmos y la melodía que se aprecia de manera única en todos sus discos.
No he podido presenciar a otra banda que tenga canciones sobre diferentes animales; desde un colibrí, hasta un águila, pasando por las gaviotas, los caracoles, los cometas. Las letras y el sonido pasan por el corazón cada vez que uno las escucha y las recuerda, quizás hay en ellas esa brisa del sur, o sencillamente el espíritu real de todo lo vivo que hay en este planeta o inclusive en el mismo universo.

KUERVOS DEL SUR
La música
Al escucharlos en vivo se me viene a la mente ‘El Gavilán’ de Violeta Parra. Esa cueca roquera, esa tradición que va desde las raíces de esta tierra, pero que en su ejecución se vuelve otra sustancia; toma las notas prestadas de otros géneros, las deconstruye y las vuelve “una enredadera” pasando por todos los lados posibles, con una agilidad cósmica, para luego volver a sentir el suelo que nos mantiene de pie. Y por si alguien creía que solo se habla del verde sur, hay un tema esencial y hermoso; ‘Árbol del desierto’. Aquí demuestran una vez más la sensibilidad de toda la banda, con una hermosísima metáfora para todo el ciclo de vida de un árbol en ese inhóspito clima, de resistencia.

KUERVOS DEL SUR
“Nacer de pie, la vida un instante”
Aquí me tomo una licencia poética: no si se habrán leído el “Altazor” de V. Huidobro, pero las coincidencia poéticas son muchísimas, el hecho de ver todo lo vivo que nos rodea y poder convertirlo no solo en canción o poema, sino que dejar lo escrito y vivido como una huella monumental de la vida misma.
Y siguiendo con el desierto, la cultura andina y sus múltiples influencias, ese día sábado se conmemoraba el día del charango, instrumento que en la banda suena de manera exquisita, que hace saltar y vibrar a todos los que presenciamos el show de la banda.
Otro punto aparte de la banda es su genial estética iconográfica. Para quienes vemos la música en plataformas digitales, los discos y las presentaciones en vivo, cuentan con un espectacular juego de luces donde aprovechan de armonizar lo dicho, de imaginar lo posible, de volver a sentir con una sola imagen, de sentir el movimiento de las alas quietas de las aves o poder habitar la casa del mañana.
En realidad poder ver a los Kuervos en René es toda una experiencia, en donde compartes con tus amigos, te sientes cómodo, familiar, etéreo, único, en conjunción con lo vivo, lo que respira, y por sobre todo emociona ser parte de esta aventura que es vivir.
Por Javier Bustos
Foto: Nicole Ibarra